Es complicado contar la manera como alguien te hace falta. Hace falta su olor, su sentir. Sus manos en la piel iluminan el día, contienen el tiempo como entre un frasquito hasta el punto que no importa si ya es tarde. Puedes tomar el bus que sea a cualquier hora, después de todo, ya fuiste a la luna.
Salir a la calle y sentir su olor, sentirla a ella recuerda que acá dentro hay un corazón que late, que allá afuera hay una guerra que explota y que gracias a ella este corazón que late puede ganar cualquier guerra.
Solo espero que me recuerde, no con la misma intensidad que yo a ella, pero que de vez en cuando alguna luz le recuerde que yo estoy y de pronto también llegue a su cabeza que la quiero.
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