Hace más de un mes me preguntaba que tan buena era la ilusión, cual era su fín, que tan fácil y productivo era vivir con ella.
Bueno, la de hoy fue una madrugada de cavilaciones y logre entender que la ilusión si es buena. A sabiendas que el fracaso me esperaba, corrí hacia él con la ilusión de no querer verlo y de ser felíz.
Pero fui felíz, engañado pero feliz, tonto pero feliz, fui yo, pero fui feliz. Le arranque a la vida los cinco centavitos de felicidad que tanto añoramos, los pude arrancar y se que me espera un infierno, pero no importa. Ahora tengo que cruzar ese infierno solo; probablemente no llegaré ni a la mitad pero gracias a la ilusion que me llenó antes del fracaso, FUI FELIZ y por esa felicidad, efimera, valio la pena haber llegado al fracaso.

No hay mas que decir, fui feliz, gracias; te adore, gracias; Dios te bendiga y que tu vida esté llena de la felicidad que me brindaste.