La verdadera Creación
Juan S. Leyva
En el principio no había nada, entonces Dios se dio a la tarea de crearlo todo.
Como era la primera vez creaba todo no sabía por dónde empezar, entonces se dio a la tarea de hacer la luz para poder ver bien lo que iba a hacer, como vio que podía crear agua, la creo.
Con el agua hasta el cuello, se dio cuenta que había que hacer tierra firme y la aparto de las aguas. Así entonces hizo los planetas, las estrellas y empezó una producción en serie de estrellitas y galaxias que poblaron el universo.
Cuando vio la tierra muy solita, le hizo su compañera la luna que la acompaña en las noches para que le cuente historias mientras se duerme.
Luego en la tierra, como vio que era solo agua y tierra, hizo planticas, ya había color verde y dijo el por primera vez la palabra natural. Luego, en su entusiasmo creador, quiso explorar con más cosas verdes como las que había creado y creo la naturaleza. Era obvio que la palabra naturaleza viniera de la palabra natural, ya que la creo inspirado por esas primeras maticas verdes que hizo en un comienzo.
Pero se sintió solo y aburrido. Contrario a lo que todos piensan, el no creo a los seres para que le alabaran, sino para que le acompañaran. De su grandeza nos dimos cuenta después y lo alabamos para felicitarlo por la manera como invirtió su tiempo de ocio, pero eso va más adelante, por ahora vamos en la soledad de Dios.
Ya había poblado de verdes plantas todo y con un toque de ingenio vio que se podía poner color, todo estaba muy bonito y en verdad le agradaba, pero él sentía que hacía falta algo. Estaba a gusto, pero no conforme y como nunca antes había creado nada, entonces no sabía qué era lo que estaba faltando, sin embargo el era muy precavido y todos sus pasos, uno a uno los fue consignando en su bitácora por si en otro universo había que volver a hacer otra creación.
"¿Que hace falta?" se seguía preguntando, entonces vio que todo estaba muy quieto, solo se movían los arboles por el viento que había hecho al principio para mover el agua cuando la separo para que saliera la tierra. Menos mal olvido quitar el viento y lo dejo creado, así moviendo los arboles fue que se dio cuenta que lo que no lo dejaba conforme era la quietud de todo y empezó a hacer pruebas (muchas de ellas no las consigno en su bitácora) y gritó Eureka cuando agarro una ramita y le ordeno que se moviera, así se dio cuenta que podía crear bichitos, se sintió contento cuando vio eso. Se sentó a contemplar lo que había creado. Pero pronto se aburrió, dijo: "¡Algo Falta!" y entonces siguiendo ese instinto siguió creando animalitos. Hubieran visto como se divertía haciendo animalitos, unos más raros que otros. Hacia unos y luego hacia otros más parecidos y luego otros muy diferentes, así fue creando a todos los animales.
Estaba realmente orgulloso de su creación, contemplaba sonriendo lo que había hecho y ya muy cansado de todo, aunque no lo crean se acostó a dormir para continuar al día siguiente. Al otro día se despertó muy temprano, se maravillo con lo que había creado y quería contárselo a alguien, entonces llamo a uno de sus animalitos mas consentidos y se puso a debatir con él. Vio que no era tarea fácil, entonces para poder comenzar le enseñó a hablar. Loro le decía Dios mientras le contaba sus planes y sus hazañas, después de todo Dios también necesita hablar con alguien. Pero el loro repetía y no parecía mostrarle interés, entonces se dio cuenta de lo que verdaderamente faltaba. Tomo entonces barro, que no es otra cosa que tierra y agua, es decir lo que creo primero y de ahí hizo una figura parecida a las ultimas figuras que había hecho el día anterior, solo que esta ultima la hizo con los brazos más cortos, sin tanto pelo y con un aspecto un poco más agradable.
Era un animal que no tenía modo de defensa alguno, era inofensivo: Sin garras, sin dientes, sin gran fuerza. Y no fue accidental que lo hizo así, lo hizo débil por que no había necesidad de hacerlo fuerte ya que ese último animal siempre lo iba a acompañar y Dios mismo lo iba a cuidar porque precisamente era su acompañante. Pero para que fuera su acompañante entonces, después de muchos experimentos, de creaciones fallidas, de estadísticas que arrojaron una curva de crecimiento constante que lo llevaron a concluir que lo que había que agregarle a ese último animal era algo que le llamo "Alma".
Ya estaba contento Dios, hizo a su amigo y con el podía hablar de grandes temas, hicieron arreglos en lo que había creado, era un gran ayudante, se hacían compañía y el creador siempre ayudaba al creado. Era el comienzo de una gran amistad como en la película de Casablanca.
En una tarde, mientras jugaban (aun no se sabe que jugaban) coincidieron en el mismo asunto, aun hace falta algo. "¿Pero qué es lo que hace falta?" se preguntaron, y si, en este caso el de la idea no fue el creador sino el creado. Dijo, "¿recuerdas que fue lo que creaste cuando tuviste la misma duda por última vez?". Dios tomándose la cabeza y sonriendo le dijo: ¡A TI! Entonces ambos revisaron la bitácora de la creación y se dieron cuenta que en efecto lo último que se había creado era lo que Dios había dicho, entonces Dios dijo, pues muy seguramente lo que hace falta es algo como tú, pero diferente. Y entonces creo otro animal muy parecido al último creado, pero hizo unas modificaciones para que se viera espectacular, y como la idea inicial era que fuera diferente le dio un alma diferente y entonces ahí Dios se sintió satisfecho.
Fueron días muy cómodos, descanso, juegos, risas y hasta desacuerdos hubo. Pero era entonces él quien no se sentía satisfecho y le dijo a Dios que no estaba conforme con su compañera, que aun hacía falta algo. Dios sabía que era lo que hacía falta, esa vez fue la primera vez que Dios tuvo una clara certeza de algo y sabía que era lo que debía crear.
Se remitió a su bitácora y vio que en un pie de página había puesto que cuando creo el alma del primero, Dios mismo había sentido algo, algo tan liviano como el viento que había hecho antes. Menos mal había puesto el pie de página y no dejo pasar esa sensación. Entonces ahí fue cuando nació la certeza que nombre antes. Dios se invento el amor y se lo regalo a esa figura que amó sin saberlo cuando le dio alma. Y entonces para perfeccionar también se lo dio a la última que creo y así, esas dos últimas figuras supieron que era lo que faltaba y se amaron. Entonces, los tres hicieron una casa, la idea era vivir felices pero no se pudo, resulta que en la casa solo había espacio para los dos últimos creados y Dios que lo creo todo menos la casa, se quedo por fuera. Entonces tomó una decisión que fue la última nota de su bitácora.
Al ver que ya todo estaba creado y que esos dos seres eran tan débiles por que no tenían ni garras ni dientes y siempre tenía que estar con ellos para protegerlos, la decisión que tomo fue habitar en el Corazón de los dos últimos que creo, así podían vivir los tres en la casa y ninguno se quedaba por fuera.
Esa es la verdadera historia y aunque no me creen puedo asegurar que así es. Lo puedo asegurar porque yo tengo esa bitácora, escrita con la cursiva letra con la que escribió Dios mientras creaba todo. Es el único libro que no siente el paso del tiempo, a lo mejor porque los materiales de antes eran más duraderos.
Pero el otro día en la tarde termine de leer la bitácora y me di cuenta que algo faltaba, que aun no todo estaba escrito y que había que hacer algo al respecto.
El otro día en la tarde, esa tarde en la que estaba contigo fue cuando miraba en tus ojos y leía con detenimiento la bitácora de Dios, entonces en una sonrisa tuya sentí el viento que Dios sintió y leí el pie de página, luego la seguí leyendo mientras caminábamos y al final al despedirnos vi que Dios olvido poner un punto final cuando tomo la decisión y supe que algo faltaba en ese libro, supe que le faltaba el punto final cuando al despedirme te quise dar un beso y no me lo diste.
En ti está la pluma que puede escribir el punto que Dios olvido escribir.
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